La noche se olcuta tras un valle encantado
una sirena canta
el sol aparece
y la niebla se espanta.
La más triste y melancólica melodía
te persigue y te carcome el alma
la lujuria y la desesperanza
el placer y la perdición
todo es una y uno es lo otro
van de la mano en una mortal danza
Un suspiro del alma
un leve pestañeo
vuelve el alma al cuerpo
y comieza el vals de nuevo.
De Ángeles.
Desconozco,
ResponderExcluirRepudio y malogro
Aquel ser me que me he convertido
La melancólica cola del ausente
Hoy arrastra su paso.
Estoy sola en mí
Isla
El desierto se ha extendido
Entre el corazón y la razón.
Mi alma grita a fuego desesperanza
Y rebelión
Y el uso de la razón
Plantea la rendición.
Las estrellas han muerto
La isla yace hundida
Mi alma hoy conjura
Su vació en el olvido.
Perdonar no quiero hoy
Sin mostrarme su merced
La daga con que apuñalo
Su lugar en mi corazón.
Mi alma yace destruida
En un lago de tinieblas
Marco el paso sin sentido
La aguja del reloj presura
El tiempo de la reconstrucción llega
Aunque el alma no esté dispuesta.
Clamo y rezo al cielo
Que me ampare en mi camino
La vida hoy se marchita
Y malogra su camino
Puntadas de desamor
De desosiego sin ladrón.
Hoy la casa esta arruinada
Ante el terremoto sucumbió.
Ya no puedo merodear
en el mundo de los caídos
Me he de levantar
E izar mi contrariedad.
La imponente ola
Hoy avecina mi nave
La mala fama del ser
Contrapone la mirada
Aquellos hijos del mortal
Dañaron el caudal
Su maldad intrínseca
Es la ausencia de la bondad.
Ni un vals quiero contigo
La flor yace marchita
Indispuesta a caminar
El paso de los vivos presura
El tren huye de las fauces del lobo
Me arrimo a un rincón oscuro
O me lanzo en pos del sol.
¿Quién soy?
ResponderExcluirSos el Ángeles de la isla.
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