La noche se olcuta tras un valle encantado
una sirena canta
el sol aparece
y la niebla se espanta.
La más triste y melancólica melodía
te persigue y te carcome el alma
la lujuria y la desesperanza
el placer y la perdición
todo es una y uno es lo otro
van de la mano en una mortal danza
Un suspiro del alma
un leve pestañeo
vuelve el alma al cuerpo
y comieza el vals de nuevo.
De Ángeles.